MIRA Stories

Un ensayo fotográfico

Bangkok de noche

Dos noches en Bangkok con una mochila: Chinatown con el estómago vacío, y Khao San hasta que llegó la lluvia.

Bangkok fue la mitad de mi viaje. De día hice los templos, como todo el mundo. Pero el Bangkok que recuerdo empieza al atardecer: una noche comiendo a lo largo de Yaowarat Road, y otra que empezó en un mercado y terminó en Khao San a las tres de la mañana.

La primera noche

Chinatown con el estómago vacío

El tuk tuk me dejó al principio de Yaowarat Road poco después de las siete. Joyerías de oro, neones en chino y en tailandés, y el humo de cien parrillas. Me quedé ahí un minuto, solo mirando.
Mi plan para la noche era sencillo: recorrer Chinatown entero a pie y comer en cada puesto que tuviera cola.

Los cocineros trabajan en plena acera, cada uno con un wok, una llama de gas y un taburete de plástico. Nadie apunta nada, y ningún pedido sale mal.

Sopa de fideos de un puesto con un cartel amarillo que no sabía leer. Señalé la olla, levanté un dedo y me dieron el mejor cuenco de todo el viaje.

“Más abajo, las calles laterales se convierten en un solo restaurante largo al aire libre. Te sientas en el taburete que esté libre, y los platos llegan de tres cocinas distintas.”

Brochetas a diez bahts cada una, un tom yum que llegó a la mesa todavía hirviendo, y una ensalada de calamar tan picante que la señora de la mesa de al lado se rio a carcajadas al ver mi cara.

En Chinatown no eliges un restaurante. Eliges un olor y lo sigues.

De postre, durián, porque todo el mundo me dijo que tenía que probarlo. Ahora entiendo por qué los hoteles lo prohíben.

La segunda noche

Cena bajo las carpas

La segunda noche empezó en mi hostal, a la vuelta de la esquina de Khao San Road. A las seis la calle todavía estaba medio dormida: conductores de tuk tuk leyendo el periódico, y los bares apenas sacando las sillas.
Sanne y Tom, de mi dormitorio, conocían un truco: el Train Night Market se ve mejor desde la última planta del aparcamiento de al lado. Cientos de carpas, y debajo de cada una, alguien cocinando.

“Abajo, entre los puestos, hacía calor, había ruido y olía a ajo y a calamar a la parrilla. Pedíamos señalando con el dedo y comíamos de pie.”

Pad thai de un wok del tamaño de una antena parabólica, y cerdo crujiente con guindilla cruda y ajo al lado. Tres platos cada uno, y la cuenta entera salió por menos que una cerveza en casa.

Más tarde esa noche

Khao San Road

A las diez estábamos de vuelta en Khao San, y era otra calle. Cada bar ponía su propia música, cada uno más alto que el anterior.

“Aquí las bebidas salen de carritos. Pedí algo con lima y me dieron un cubo con tres pajitas.”

Un carrito de cocodrilo a la parrilla. Tom lo probó. Yo hice la foto.
Hacia medianoche nos escapamos a la vuelta de la esquina, a Soi Rambuttri. La misma fiesta a la mitad de volumen, con luces en los árboles y mesas en plena calle.

Una mesa en la acera, una ronda de Chang y amigos nuevos cada vez que alguien iba a la barra.

En Rambuttri, una de cada dos puertas es un salón de masajes, con una fila de mujeres de uniforme sentadas delante que gritan "massaaage" a todo el que pasa. A la una de la mañana por fin dije que sí.
Una hora de masaje tailandés por trescientos bahts. Nunca me habían doblado en tantas posturas, y nunca me había sentido tan bien después.

Una buena noche en Bangkok tiene tres partes: comer, bailar, un masaje. El orden lo eliges tú.

Luego un último bar con DJ, porque Tom insistió. Fue el primero en irse a casa.

“Poco antes de las tres llegó la lluvia, y la calle se vació en minutos. Solo se quedaron los tuk tuks. Hice a pie los últimos cien metros hasta el hostal, empapado y contento.”

El tren nocturno hacia el norte

La noche siguiente tomé el tren nocturno a Chiang Mai. En algún punto pasado Ayutthaya me di cuenta de que apenas había visto Bangkok de día, y no me importó en absoluto.

MIRA Stories

Convierte tus fotos en una historia como esta.

Sube tus fotos. MIRA escribe y diseña la historia en más o menos un minuto.

Crea tu historia gratis

Sin tarjeta de crédito.