Julia & Rafael · 16 de mayo de 2026
La noche de nuestro sí
Un jardín lleno de guirnaldas de luces, nuestra gente favorita y una pista de baile que no se vació hasta las tres de la mañana.
Rafael quería guirnaldas de luces sí o sí, y las guirnaldas solo lucen cuando ya es de noche. Así que nos casamos al anochecer, en el jardín, con toda la gente que nos importa. Esto es para quienes estuvieron allí, y para la abuela, que al final no pudo venir.
Capítulo I
Antes de empezar
“Desde mediodía, mi vestido esperaba en el pasillo de casa de mis padres, entre todas las fotos antiguas de la familia. No me lo puse hasta las seis, pero antes lo habré mirado cien veces.”
Estas dos fotos no las vi hasta semanas después. Rafael estaba listo dos horas antes y no paraba de mirar el reloj, de la ilusión que tenía. Le ayudó a ponerse la chaqueta Lucas, su testigo y mejor amigo desde primero de primaria.
Capítulo II
El sí
“Rafael aguantó unos cuatro segundos. Yo, hasta que lo vi.”
Los votos los escribimos nosotros. Cuando Rafael llegó a la parte de mis dotes en la cocina, se rio todo el jardín.
El pasillo de bengalas fue idea de mi testigo. Nos lo tuvo en secreto durante tres meses.
Capítulo III
Por nosotros
“Nuestra primera copa como matrimonio. Rafael se la bebió de un trago y todavía hoy dice que solo tenía sed.”
Después, todo el mundo quiso brindar con nosotros. En algún momento dejamos de contar.
Capítulo IV
A la mesa
Organizar las mesas nos costó más nervios que todo lo demás junto.
“La tarta de tres pisos la hizo la tía de Rafael, y la trajo en el coche sobre las rodillas. Sin un solo rasguño.”
Capítulo V
Hasta la última canción
En algún momento aparecieron gafas de fiesta, nadie sabe de dónde. Yo llevé las mías hasta el final.
“Hacia medianoche, el primo de Rafael se hizo con el micrófono. No sabe cantar, y esa noche a nadie le importó.”
Gracias
Gracias por estar allí, por cantar, llorar y bailar con nosotros hasta el final. Cuando encendieron las luces a las tres, seguíamos en medio de la pista. Hemos mirado estas fotos muchísimas veces y aun así, cada vez descubrimos a alguien en quien no nos habíamos fijado.