Un ensayo fotográfico
Laos, de norte a sur
Montañas kársticas, lagunas azules, el Mekong hasta el final, y picante en todo.
Desde Chiang Rai crucé la frontera por Huay Xai y me subí al barco lento. Dos días por el Mekong, una noche en Pakbeng y después tres semanas por algunos de los paisajes más bonitos que he visto nunca, hasta las 4000 islas, en el extremo sur.
Capítulo I
Dos días por el Mekong
“Acantilados, selva, algún que otro pueblo en la orilla. Y yo con Duolingo, una lección tras otra, dos días seguidos.”
Cada curva del río era más bonita que la anterior.
Capítulo II
Luang Prabang
Wat Xieng Thong, novicios con sus cuencos de limosna, viejas casas coloniales francesas, todo en unas pocas calles.
Laap, ensalada de papaya machacada al momento, jeow con arroz glutinoso. La comida más picante de todo el viaje, y yo seguía pidiendo más.
“Kuang Si, a una hora del pueblo. El agua de verdad tiene ese color.”
Capítulo III
Nong Khiaw
Desde Luang Prabang fueron cuatro horas en minivan hacia el norte, por una carretera con más baches y polvo que asfalto. Sin aire acondicionado, 35 grados, y cada bache se notaba hasta en los huesos. Cuando llegamos, estaba cubierto de polvo de pies a cabeza.
“Barcas longtail en el Nam Ou, el único tráfico del pueblo.”
Abajo, en el pueblo: una carretera, un río, un puñado de pensiones. Hacía 38 grados, y después de la caminata tenía empapada toda la ropa que llevaba puesta.
Capítulo IV
Vang Vieng
Vang Vieng al amanecer, globos entre los picos kársticos y el pueblo junto al Nam Song. Las tardes las pasaba en la piscina, con los mismos picos justo detrás.
“Las lagunas azules a las afueras. Transparentes, fresquitas, y me bañé en todas las que encontré.”
Capítulo V
Vientián
Vientián en dos días: monjes bajo el calor del mediodía, el Parque de Buda, un templo en cada manzana.
Capítulo VI
Las 4000 islas
Desde Vientián fueron diez horas en autobús nocturno. Las literas son dobles, así que compartí la mía con un chico laosiano al que no había visto nunca. En plena noche se bajó sin decir nada, y el resto del viaje por fin pude estirarme, algo poco habitual con mi estatura.
Había planeado dos noches en Don Det. Me quedé más tiempo.
Mekong abajo, hasta el final
Montañas, ríos, cascadas y picante en todo. De los tres países, Laos es al que volvería primero.